El ascenso de la dinastía Tang

El 18 de junio de 618, Li Yuan, duque de Tang, tomó el título de emperador. Habían pasado seis años desde que la China Sui entró en un tumultuoso periodo de conflictividad interna que minó el poder central y llevó a la dinastía a la desaparición. Quedaban otros diez hasta que la China Tang controló, de forma razonablemente segura, sus recientes conquistas territoriales.

Este periodo de más de 20 años de guerra civil significó el fin de la dinastía que reunificó China (en el año 581) después de dos siglos dividida y el surgimiento de los Tang, que trajo consigo la que todavía es considerada por muchos como una época dorada. En este artículo vamos a repasar los principales acontecimientos de este periodo y a explicar las claves del hundimiento Sui y del éxito Tang, y dejaremos para otro cuáles fueron sus reformas, cuánto heredaron de los Sui y cómo construyeron esa edad de oro.

El hundimiento de los Sui

Hubo dos grandes factores que llevaron a la dinastía Sui a su fin: una economía hundida y guerras costosas e infructuosas. El problema económico vino de una serie de obras para construir el Gran Canal, que conectó la actual Beijing con Hangzhou, y un conjunto de inundaciones y epidemias que afectaron especialmente a zonas productivas a lo largo del río Amarillo, de vital importancia para Sui.

El Gran Canal conectó el norte de China con el sur, aunque no de inmediato. Los beneficios económicos que traería necesitaban tiempo para recogerse y el emperador Yang de Sui le destinó recursos en el peor momento posible; mientras preparaba una invasión del reino de Goguryeo, para lo que necesitó mover otra enorme cantidad de medios humanos y materiales.

Los problemas con Goguryeo, reino que llegó a dominar el sur de Manchuria y la zona norte y central de la península de Corea, venían de lejos. Ya durante el reinado del padre de Yang, el emperador Wen, hubo un intento de invasión en el 598 que fracasó con grandes pérdidas. La campaña tuvo dos principales propósitos: servir de operación de castigo por algunas incursiones de Goguryeo junto a pueblos tunguses de Manchuria y recuperar Liandong para la órbita de influencia china, con lo que los Sui habrían recuperado todos los territorios que estuvieron unidos bajo la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.).

A pesar de que la invasión salió mal el rey de Goguryeo se disculpó formalmente a Wen, porque quedó claro que la capacidad de movilización militar Sui era algo a lo que no podía hacer frente durante mucho tiempo. No obstante, ya con Yang en el trono imperial Goguryeo entabló relaciones con el Kaganato túrquico (también llamados köktürks, «turcos celestiales»), una enorme confederación de pueblos nómadas que llegó a extenderse desde el Mar Negro al este de Mongolia.

Esta confederación túrquica fue un temible poder en Asia Central y Oriental, con lo que la dinastía Sui podría verse amenazada a lo largo de toda su frontera septentrional, pero en el 582 estalló una guerra civil en el kaganato. Los Sui aprovecharon el conflicto interno para apoyar a uno de los contendientes y así dividir y debilitar lo que era una poderosa amenaza, un juego que les salió bien pero del que los túrquicos tomaron nota. Dos décadas más tarde, la parte oriental del Kaganato se había reorganizado de forma exitosa (extendiéndose desde el este de Kazajistán hasta el norte de Manchuria) y acercaba posturas con Goguryeo; el conflicto se aproximaba.

La guerra contra Goguryeo

Aunque se ha acusado a Yang de manejar mal las cuentas imperiales y de comenzar guerras innecesarias, la situación en la que tuvo que gobernar no era sencilla. Dar un golpe militar preciso y contundente antes de que sus enemigos comenzaran a saquear las fronteras, además de factible, era sensato. Tampoco pasó directamente a las hostilidades; Yang pidió al rey de Goguryeo acudir a la corte para explicarse, pero nunca lo hizo y, en vista de la ruptura diplomática, comenzó a preparar la invasión.

Durante varios años concentró tropas y suministros en la comandancia de Zhuo (entre la actual Hebei y Beijing) y en el 612 comenzó la invasión. La campaña fue un desastre similar al del 598: una serie de contratiempos climáticos complicaron el avance a tiempo para la temporada de verano y comprometió la línea de suministros. Sus consecuencias, por otra parte, fueron peores.

Buena parte de la cuenca del río Amarillo sufrió una inundación en el 611 y la situación empeoró al año siguiente con una epidemia. Fueron precisamente algunas de estas tierras las que más tuvieron que aportar para la campaña militar del 612 con alimentos, animales y hombres porque eran, especialmente las del curso bajo, algunas de las principales zonas productivas de China en este periodo.

En definitiva, ya antes de que la campaña fracasara el descontento estaba comenzando a extenderse en regiones clave para los Sui. Algunos ganaderos y granjeros incluso tuvieron que acarrear con las posibles pérdidas que sufrieran de las requisas militares, y el gobierno central no iba a ser capaz de redistribuir alimentos porque lo que había disponible iba a ser destinado al ejército de invasión. Dadas las malas perspectivas, hubo soldados que desertaron en el camino a Zhuo, así como granjeros y ganaderos que se unieron a grupos de bandidos en las montañas y los bosques, extendiendo el descontento a otras regiones que no habían sido tan duramente afectadas.

En el 613, el creciente clima de descontento con pequeñas revueltas y caminos inseguros por el aumento del bandidaje se extendió a lo largo de la sección Yongji del Gran Canal (entre Beijing y Luoyang) y todo el curso bajo del río Amarillo. A pesar de todo, Yang armó un nuevo ejército para la invasión de Goguryeo con un sistema de reclutamiento que ligaba a los soldados de forma más directa con el emperador y establecía el mérito como principal forma de ascenso, pudiendo incluso llegar a ser seleccionado por Yang para formar su guardia personal.

Pero los incentivos no fueron suficientes; las tropas estuvieron peor equipadas y suministradas que el año anterior, y cuando Yang todavía estaba asediando una fortaleza cerca del río Liao (frontera natural de la península de Liandong), le llegó la noticia de que su hijo Yang Xuangan (al que nos referiremos siempre como Xuangan) se había rebelado contra él.

La guerra civil

El hecho de que Yang hubiera liderado personalmente el ejército y hubiera fracasado de manera estrepitosa le hizo perder, a ojos de muchos, el Mandato del Cielo1. Que su Mandato estuviera en entredicho era un problema de difícil solución y es una de las razones por las que puede que continuara con la intención de conquistar Goguryeo, o al menos conseguir una victoria lo suficientemente importante como para recuperar la confianza de sus súbditos.

En inglés. Levantamientos a los que tuvo que hacer frente Yang de Sui | Fuente

Mientras la noticia de su alzamiento llegaba a Yang (lo que tardó un mes), Xuangan lanzó sus tropas contra Luoyang, segunda capital Sui (la principal era Daxing, actual Chang’an). Aunque su campaña empezó bien, el asedio de Luoyang se truncó y huyó hacia el oeste, donde fue interceptado por tropas Sui y encontró la muerte. A pesar del fracaso de Xuangan, su rebelión hizo más evidente que Yang había perdido el Mandato del Cielo y otros alzamientos le siguieron en Henan y Hebei durante el 613 y el 614.

Entretanto, el Kaganato túrquico oriental comenzó a lanzar operaciones de saqueo a lo largo de la frontera noroeste, aumentando los problemas para Yang, que lanzó otra campaña contra Goguryeo en el 614. Esta vez consiguió una victoria pero sin ningún tipo de consecuencias; no hizo avances en Liandong pero otra fuerza desembarcó al norte de la península de Corea y operó cerca de Pyongyang, con lo que el rey Yeongyang de Goguryeo pidió la paz para ganar tiempo.

Pero Yang también necesitaba tiempo; se había estancado con sus tropas en Liandong con el otoño muy cerca y la situación interna era cada vez más inestable. La paz le permitió acudir a la frontera con el Kaganato, que cada vez estaba más castigada por los saqueos. Casi encontró allí su final, pues fue asediado durante un mes por los túrquicos, hasta que el duque de Tang acudió en su auxilio y pudo escapar. Quiso lanzar otra campaña contra Goguryeo, ya que Yeongyang no acudió a la corte imperial como se había estipulado en el tratado de paz, pero en el 615 ya era sencillamente imposible siquiera plantear otra invasión.

Yang no consiguió restablecer la situación interna y, en el 617, fue asesinado por uno de los hombres de su guardia personal. En este periodo de cinco años, Yang usó una enorme cantidad de recursos para la guerra con Goguryeo, y no sobraban, lo que hizo que el conflicto fuera impopular incluso antes de que fracasara. La derrota fue la señal para algunos de que había perdido el Mandato del Cielo, por lo que tenía que ser destronado, y la continua erosión del poder central abrió la caja de los truenos: había llegado, de nuevo, el tiempo de los señores de la guerra.

El ascenso de los Tang

El vacío de poder Sui poco a poco fue ocupado por multitud de pequeños señores que alcanzaron suficiente poder como para ser actores políticos a escala regional, entre los que primaron tres tipos: jefes de bandidos-desertores, élites locales que armaron milicias para defenderse de los bandidos y oficiales Sui que tenían ahora total libertad de acción para administrar sus recursos y tropas.

De entre estos líderes surgieron algunos especialmente fuertes que comenzaron a ganar poder regional, llegando a controlar varias comandancias. Consiguieron el apoyo de otras élites locales porque contaban con la fuerza necesaria para ello, y porque muchas de estas élites preferían mantener sus posesiones que defender a los Sui (aunque algunos señores actuaron, al menos en un principio, como defensores de la dinastía).

Se fueron estableciendo así complejas y extensas cadenas de alianzas, a veces muy forzadas, que formaron las precarias bases de poder de estos señores de la guerra. Entre el 617 y el 618, la mayoría de estos nuevos poderes regionales reclamaron el dominio sobre toda China, asumiendo títulos imperiales, realizando antiguos ritos para legitimar el ascenso al trono y formando sus propias cortes.

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Mapa con los principales movimientos militares del periodo. Ampliar aquí | Fuente

En el verano del 618 había nueve contendientes por el poder. En el noreste y la zona central estaban el antiguo bandido Dou Jiande, renombrado como rey de Xia, controlaba partes de Hebei y del sur del río Amarillo mientras que Li Mi tenía el control de Henan, era de la aristocracia del noroeste y tomó el nombre duque de Wei. Protegiendo los intereses de los Sui estaba Wang, en Luoyang, hijo de un oficial Sui. Al sur estaban Du Fuwei, de familia campesina, quien no tomó título imperial, y Xiao Xian, magistrado Sui y descendiente de la antigua dinastía Liang del Sur (destronada 60 años antes), que refundó en el 618. Al noroeste estaba Xue Ju, era un miembro de las élites locales de Jincheng (actual Lanzhou) y ya se había proclamado emperador en el 617. En la zona norte central la controlaban Liang Shidu y Liu Wuzhou, ambos proclamados emperadores con apoyo del Kaganato, que trataba así de debilitar Sui.

El noveno era Li Yuan, duque de Tang y virrey de Taiyuan, controlaba cinco comandancias en el centro y el norte de Shanxi. Hasta el 617 actuó de forma parecida a Wang, defendiendo los intereses de los Sui y proclamando como emperador títere a un nieto de Yang. Entonces mostró sus verdaderas cartas y tomó Daxing (la capital Sui que renombró como Chang’an) a finales del 617. Destronó al nieto de Yang y el 18 de junio del 618 tomó el título de emperador y el nombre de Gaozu de Tang.

Al finalizar el verano del 618, los señores de la guerra de más peso eran Li Mi, Dou Jiande y Li Yuan. En este momento Li Yuan se estaba centrando en ganar el control de los territorios de Xue Ju mientras que Li Mi hacía lo propio contra Wang. Este último controlaba Luoyang pero no tenía suficientes fuerzas para mantenerla y Li Min la necesitaba para ganar apoyos; la segunda capital era esencial en su carrera por convertirse en el emperador de toda China.

Wang decidió salir de Luoyang para intentar dañar al ejército de Li Min lo justo como para hacerle retroceder, ya que no contaba con los suministros suficientes como para aguantar mucho tiempo en Luoyang. La operación, delicada y precisa, sorprendió por completo al ejército de Li Min, quien puede que fuera abandonado por algunos de sus lugartenientes, muestra de la fragilidad de muchas de estas alianzas. De cualquier modo, el ataque desesperado de Wang acabó con el poder de Li Min.

La campaña de los Tang

Por su parte, los Tang se enfrentaban a Xue Ju y el principal comandante fue Li Shimin, hijo de Li Yuan2. Shimin sufrió un primer revés, pero a finales del 618 recuperó la iniciativa y venció a Xue Ren’gao, hijo de Xue Ju. El siguiente escollo fue un líder bandido que había ganado un importante poder militar y estaba al servicio de Liu Wuzhou. Tras una campaña entre el 619 y 620, logró derrotar a Song Jin’gang mientras que Liu Wuzhou se refugió en el Kaganato.

Con gran parte del noroeste de China bajo su control, las fuerzas Tang avanzaron hacia Luoyang, donde Wang había reconducido la situación tras vencer a Li Min. La campaña fue meticulosa y consiguió que los apoyos de Wang poco a poco se pasaran a su lado, estrangulando Luoyang entre finales de 620 y la primavera de 621, controlando en el proceso casi todo Henan. La única esperanza de Wang era la promesa de ayuda de Dou Jiande, quien avanzó para levantar el asedio de Luoyang en la primavera del 621.

Li Shimin no levantó el asedio y, en su lugar, dirigió una pequeña columna para frenar los refuerzos de Dou en el paso de Hulao. Si algo caracterizó las campañas de Shimin durante estos años fue la paciencia: esperó un mes a Dou Jiande en Hulao para hacerle morder su anzuelo, consiguiendo una victoria clara sin retrasar el asedio de Luoyang. Algunos de los hombres de Dou Jiande quisieron continuar, pero la mayoría entendió que Li Yuan contaba con el Mandato del Cielo3 y se rindieron al poder Tang, abriendo las puertas de la segunda capital.

Hemos visto principalmente los movimientos de Li Shimin, pero no todas las operaciones militares importantes de los Tang llevaron su firma. Uno de los comandantes más destacados de estos años fue la princesa Pingyang, hija de Li Yuan, quien levantó una fuerza con sus propios recursos que se convirtió en una pieza esencial para el ascenso al poder de su padre. Algunos incluso han visto en ella el inicio de algo recurrente: la influencia de las mujeres Tang política (la emperatriz Wu Zetian es el caso más reconocible).

Volviendo al plano general, aunque en China todavía reinaba un importante nivel de desorden, la batalla del paso de Hulao fue la primera vez desde el 612 que un líder comenzaba a asentar su poder sobre grandes partes del territorio. La mayoría de grandes guerras terminaron en el 624, cuando Tang ya controló de forma consolidada Hebei y gran parte del río Yangtzé, aunque en el norte necesitó hasta el 628 para derrotar a sus enemigos, ya que contaban con el importante apoyo del Kaganato.

La fecha del 628 tampoco es definitiva en ningún sentido. Gaozu no terminó de ver su poder plenamente establecido y fue su hijo Shimin quien continuó estabilizando China durante las siguientes décadas. Los daños que la guerra civil habían causado fueron más allá de la inestabilidad por el vacío de poder central; los niveles productivos y humanos descendieron durante años, aunque no está claro hasta qué punto. Lo que comenzó como una serie de pequeños levantamientos locales por las inundaciones, epidemias y la guerra contra Goguryeo, acabó como una larga guerra civil que reorganizó, más que destruyó, lo que habían construido los Sui, algo de lo que hablaremos en otro artículo.

⛩ En portada: Gaozu de Tang.

Bibliografía

-A. GRAFF, D:  Medieval Chinese Warfare, 300-900, Routledge, 2002.

-ADSHEAD, S.A.M: T’ang china. The Rise of the East in World History, Palgrave McMillan, 2004.

-EDWARD LEWIS, M: China’s Cosmopolitan Empire. The Tang Dinasty, The belknap press of harvard university press, 2009.

Notas

  1. Idea esencial de la filosofía política antigua e imperial china que tiene para su propio artículo. De manera muy breve, el cielo, que representa el orden natural de las cosas, concede su Mandato a un gobernante, el Hijo del Cielo. Pero circunstancias negativas como derrotas militares o desgracias naturales podían interpretarse como una pérdida del Mandato, con lo que alzarse en armas contra el emperador podría estar justificado.
  2. La historia oficial de los Tang una vez que Shimin ascendió al trono aseguró que él fue el verdadero artífice del ascenso Tang, empujando al padre a declararse emperador, pero no hay motivos para pensar que Li Yuan no tuviera ambiciones imperiales propias.
  3. Es un argumento válido que quiero destacar, especialmente para que se entienda el ciclo de cómo una dinastía pierde el Mandato y otra lo gana. Era una herramienta de legitimidad poderosa pero no quiero dar a entender que todo giraba en torno al Mandato. La realidad pragmática del momento era que Li Yuan era superior a sus enemigos y, aun así, no todos se rindieron de golpe.

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